El 15 de febrero de 1941 la ciudad se levantó asurada. La velocidad del viento fue creciendo a lo largo del día hasta alcanzar rachas de vientos de 140 km/h. Este viento se encargó de dejar al aire las estructuras de madera de los tejados al arrancar las tejas de cuajo, se fue la luz e hizo intransitables las calles de la ciudad.
En el nº 20 de la calle Cadiz se incendia una chimenea por hollines mal limpiados, el fuego se mueve horizontalmente por culpa del viento, se prenden las estructuras de madera de los tejados (sin tejas y carcomidas) y ya está el lío armado. En dos días, 376 edificios del centro de la ciudad desaparecieron y con ellos una gran parte de la historia de la ciudad. Para ser exactos, desaparecieron 1883 viviendas, 508 comercios, la catedral resulto muy dañada, etc...... vamos un desastre mayúsculo en el que desaparecieron muchas calles principales.
Si a esto le añadimos que hacía poco que había terminado la guerra civil y de que el mundo estaba en plena guerra mundial, es fácil de entender a lo que se enfrentaron los santanderinos.
Hoy el viento sur, lo vemos de otra forma..... con cautela, porque no es de fiar, pero sacamos provecho..
De su fuerza.........
Aunque a algunos les complique su trabajo....
En cualquier caso siempre es un espectáculo...









